“ISRAEL A FLOR DE PIEL” de Elena Rojo

“ISRAEL A FLOR DE PIEL” de Elena Rojo

El pasado mes de octubre, durante las Jornadas que la AECLM celebró en Israel, el ocio ayudó a redondear esta maravillosa aproximación a la cultura sefardí.

Descubrimos Tel Aviv como una ciudad moderna y cosmopolita donde se rinde culto al cuerpo en los gimnasios al aire libre situados a lo largo un espectacular paseo marítimo. Las kilométricas playas de arena fina y calidez de sus aguas, invitan a disfrutar de un baño. Grandes avenidas vertebran la ciudad de norte a sur, lo cual facilita los recorridos a pie o en transporte público.

La metrópoli, celebra la vida cada noche con un ocio que no deja a nadie indiferente. No en vano, sus locales nocturnos, repletos de jóvenes hasta bien entrada la noche, se encuentran entre los más cotizados de Oriente Próximo. En las terrazas de los hoteles suenan los últimos temas salidos de las discográficas que se escuchan en spotify y rompen el silencio de la madrugada lanzando decibelios al aire.

Tel Aviv también es cultura, cerca de cuatro mil edificaciones Bauhaus, conforman la llamada “Ciudad blanca”, declarada Patrimonio Mundial de la Unesco en 2003.

Estos edificios datan de los años treinta y cuarenta, se caracterizan por su funcionalidad y el uso de líneas rectas, poseen zonas ajardinadas comunes dentro del mismo bloque para disfrute de los residentes. Supone un auténtico placer caminar por Rothschill Bulevar donde se ubican emblemáticas construcciones y jardines Bauhaus.

El mercado semicubierto del Carmel bien merece una visita. Repleto de tentadores puestos con abundantes frutas y verduras frescas, pan caliente, aceitunas, especias y riquísimos quesos. Las granadas más grandes y jugosas que he visto nunca junto a unos tentadores dátiles se encontraban allí.

Un fantástico paseo a lo largo de la playa conduce a Jaffa. Situada al sur de Tel Aviv, la pequeña ciudad cuenta con una larga tradición y fuerte sabor árabe. El puerto tiene una antigüedad de cuatro mil años, llegó a ser uno de los más importantes de todo el Mediterráneo. El casco antiguo se encuentra en perfecto estado de conservación, las empinadas y sinuosas calles están repletas de galerías de arte y tiendas de artesanía.

En la visita relámpago que realizamos a la conservadora Jerusalén, percibimos un gran contraste frente la libertad y frescura destilada por Tel-Aviv. Desde la estación de autobuses, un moderno metro ligero deja a pocos metros de Jaffa Gate y la muralla que rodea la Ciudad Vieja, donde con un pequeño sentido de la orientación es fácil manejarse entre los callejones laberínticos y serpenteantes. Nos sentimos privilegiados cuando recorrimos algunos rincones de la ciudad con el doctor Habraham Haim, jefe de la Comunidad Sefardí y, de su mano, llegamos hasta las Cuatro Sinagogas Sefardíes, en el Barrio Judío.

La Explanada de las Mezquitas, con la característica Cúpula de la Roca y El Muro de las Lamentaciones, comparten una proximidad estremecedora. La llamada a la oración hace que salgamos deprisa del primer recinto, unos minutos después, en aquel lugar sólo podrán permanecer los creyentes musulmanes. En otro lado, la entrada al Muro hace que hombres y mujeres tomemos diferentes caminos. Pues el rezo no puede ser compartido. Nosotras, observamos entre estupefactas y curiosas como mujeres y muchachas devotas lloran desconsoladas ocultando el rostro entre las páginas de los libros sagrados, o pegadas al muro. Algunas ocultan el cabello con un pañuelo, otras en cambio, optan por el uso de pelucas.

Los turistas, vestidos con cierta despreocupación, caminan entre hombres ataviados con camisa blanca, pantalón, sombrero y levita o chaqueta de color negro. Vestimenta habitual entre los judíos que practican la religión en su vertiente ultraortodoxa. Ellas lo hacen con faldas largas hasta los tobillos y blusas con manga por debajo del codo, las más jóvenes rodeadas, casi siempre, de unos cuantos chiquillos de corta edad.Nos encaminamos a la Vía Dolorosa que nace paralela al Barrio Musulmán y finaliza en el corazón del Barrio Cristiano junto a Iglesia del Santo Sepulcro. La fe, el recogimiento y la emoción de los creyentes aquí, no difiere respecto a practicantes de los otros cultos.

Ha sido un viaje muy especial e intenso para todos. Los compañeros, valor añadido, han formado parte inestimable de la experiencia. Las emociones, permanecieron a flor de piel en nuestros encuentros con la Cultura Ladina y fuera de ellos. A pie de calle hemos experimentado el carácter de sus habitantes, a veces cálido, amistoso, en otras ocasiones áspero y seco.

Cabe destacar que en los lugares visitados de Israel, respiramos todo el tiempo una sensación de seguridad y calma absoluta, tan sólo la visión de chicas y chicos uniformados por todos lados recordaba que nos encontrábamos es una de las zonas más conflictivas del planeta.

Elena Rojo García